CuentoNacho

Érase una vez un simpático unicornio que volaba por el cielo alrededor del mundo. Iba de país en país haciendo nuevos amigos, se entendía con la gente gracias a su alegría y a su constante sonrisa, este era su lenguaje universal, así es como llegaba a las personas, iluminándolo todo con la luz que irradiaba.

Nacho de cada lugar donde paraba tomaba lo más bonito, todos se sorprendían al darse cuenta de las distintas formas que había de vivir la vida.

Gracias a sus aventuras viajando por todo el mundo, aprendió muchas cosas. Aprendió como hablaba la gente de esos países, aprendió las canciones que cantaban, sus bailes y danzas típicas ¡y tantas otras cosas! Acabó vistiendo algunas de las bonitas ropas que en cada distinto sitio se usaban, los deportes que en esos lugares se practicaban, se entretuvo con juegos, algunos de ellos super divertidos y muy distintos a los que el ya conocía y hasta probó sus ricas comidas de exquisitos y extraños sabores.. Por eso Nacho era tan tan especial, tenía ideas increíbles y sabía historias fantásticas. ¡Todo el mundo quería conocerle y pasar tiempo con él!

Un día cuando iba volando por el cielo, disfrutando de una increíble vista del planeta, que desde arriba parecía una inmensa bola de colores y destellos de luz, descubrió, el desconocido país del Desconocimiento, un lugar donde todo era oscuridad, los niños estaban muy tristes y en sus calles vacías no había música, ni risas. Su gente seria siempre hacía lo mismo desde hacía miles de millones de años, todos hablaban de la misma manera, sus casas eran todas iguales, vestían de la misma forma, jugaban al mismo juego y hasta bebían y comían la misma comida.. sus habitantes pensaban que el suyo era el único país del planeta, que no había nada mas lejos que allá que donde llegaba su vista ¡era un lugar donde reinaba el mas absoluto aburrimiento!

El unicornio ? pensó que tendría que acudir cuanto antes en su ayuda y solucionarlo, contar sus fantásticas vivencias enseñando a los niños que podían aprender cosas nuevas y dotándoles de imaginación, ahora ya podían hablar, cantar, bailar, jugar y comer de distintas maneras. Les había transmitido que hay otras formas de disfrutar la aventura de vivir, llenándolo todo de luz con la cultura de otros lugares.

Desconocimiento, como el resto de la tierra se convirtió en un fantástico lugar. Ahora desde el cielo, se ve una combinación maravillosa de todos los colores, de un intenso color azul, un vibrante color rojo, del calmado verde y de un chispeante amarillo.

¡Fíjate cuando vayas en avión cómo las kidis llenan de luz, color y alegría el planeta!

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