CuentoEnzo

Cuenta la leyenda, que en ésta ciudad vive Dylan, un niño muy especial y con una sonrisa alegre y contagiosa. Una de sus aficiones favoritas es salir de aventuras con su amigo Enzo, un enorme dinosaurio con escamas en la piel capaces de reflectar luz durante las noches.

Ambos saben que comer sano, es decir, lo que nos dicen mamá y papá, les hace enormemente fuertes e inteligentes.

Dylan es el más audaz e ingenioso de todos los niños de la ciudad y tiene las mejores ideas que se jamás se han conocido. Su corazón, es el más resistente de todos, capaz de correr y saltar y jugar sin apenas inmutarse. Enzo es un robusto y gigante Dinosaurio, tanto que por las noches saltaba y llegaba a besar a sus amigas las estrellas antes de dormir. Éste, era uno de los momentos favoritos de Dylan y al dormir cerraba los ojos pensando en ese momento tan chispeante.

Todas las tardes al salir del colegio, Enzo se abrazaba a su espalda y le llevaba a visitar a otros niños a la hora de la merienda. Paraban en cada casa y les preparaban algo sanísimo… Dylan le lanzaba frutas directas a la boca de Enzo que exprimia con sus dientes afilados. El sabroso zumo estaba lleno de vitamitas. Entre sorbito y sorbito, Dylan llenaba vasos refrescantes que repartía para la merienda de los niños a los que visitaban.
Esto tenia un significado especial para ellos porque ambos deseaban mostrar al mundo que el secreto para ser tan fuertes, era comer muy sano.
Los niños de la ciudad, comenzaron a hacerse grandes y fuertes, tanto, que los niños de los países más próximos iban a visitarles. ¡Y también de otros continentes! Hasta que un día se dieron cuenta que no les daba tiempo a estar con todos los niños del mundo. Así, sus corazones comenzaron a sentirse tristes… tanto, que al llegar la noche, Dylan y Enzo no tenían ánimo para dar su beso de buenas noches a sus amigas las estrellas.

Dylan y Enzo no podían soñar, hablando sobre su preocupación, buscando una solución… De pronto, a Dylan le surgió una gran idea que le devolvió su inseparable sonrisa… se la contó a las estrellas;
-Estrellas, ¿qué os parece si cada una de vosotras proyectáis un reflejo de luz sobre nuestro gigante Enzo y él la reflecta sobre la ciudad? De este modo, ¡Enzo se multiplicaría y podría llegar a todos los niños!  
¡A las estrellas les súper encantó la idea! Dylan, demostró su ingenio y audacia y su fuerte y gran corazón. Todo, gracias a su alimentación sana.

Y así, amigo mío, es como termina tu leyenda…Las estrellas convirtieron a Enzo en KIDIS con sus puntos reflectantes, siempre a la espalda de los niños y listas para llevar todo lo que desean y su merienda más sana.

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